Alfonsina Storni (1920). Languidez. Ed Torremozas. España
En la dorada tarde rumorosa Que languidece en placidez de estío. Estoy mirando este camino rosa Como en el dulce verso de Darío. Y así como en el verso del poeta, Allá, donde el camino rosa arranca, Veo avanzar una columna blanca Envuelta en un vapor azul-violeta. Parece solamente alguna nube Bordada en fino polvo de zafiros, Inmaterial columna de suspiros Que de la tierra a las estrellas sube. La dulce forma humana se deslíe En el tul blanco, inmaterial, sedeño, Y tan lejana y pura me sonríe Que digo: esto es el sueño. * * * * * * * * * * * * * * * * * * Al poco rato la columna pasa Tan cerca que, sin ilusión alguna, Puedo mirar las formas una a una Bajo la trampa débil de la gasa. La nube se ha disuelto; ante mis ojos Se rinden ya las formas imperfectas: Blancos creí los pies, pero son rojos. Gráciles formas vi, pero son rectas. El tul se ha vuelto tosca muselina, Las guirnaldas perdieron su frescura, Así tan cerca en una forma dura Aquella forma que creí divina. Alma: ¿dónde está el oro aquel que viste? Todo ha cambiado cuando estuvo enfrente; Mis ojos tocan realidad tan triste Que digo: es el presente. **************************************** Mas, ya de nuevo, bajo el huso de oro Del sol, que hilando está la luz del día, Al alejarse, lentas, por la vía, Las formas cobran su anterior decoro. Es la misma ilusión: es ese mismo Perderse de los cuerpos tras los tules Y vuelven a brillar piedras azules, Y el oro vuelve a darme su espejismo. Y cuando aquel sendero se termina Allá muy lejos, la columna blanca Se ha convertido en esa nube fina Que a poco vi donde el camino arranca. Me embriagó de dulzor una abeja, De nuevo en la visión blanca me pierdo, Y tan inmaterial allá se aleja Que digo: es el recuerdo. *************************************
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